El martirio de Miguel Gómez Loza a la distancia de 90 años

Pbro. Tomás de Híjar Ornelas

Morir en primavera
Once días antes del Domingo de Ramos de 1928, el miércoles 21 de marzo de 1928, en el rancho el Lindero, de la delegación de San Francisco de Asís, municipio de Atotonilco el Alto, Jalisco, una avanzada del Ejército Federal copó la casita en la que se encontraba, de paso, rumbo a Guadalajara, procedente de su cuartel general, en Palmitos, el Gobernador Civil de la resistencia activa en Jalisco, Miguel Gómez Loza, y su secretario Dionisio Vázquez, en un frustrado proyecto de entrevistarse en la capital con el general Enrique Gorostieta, cabeza de los cristeros. Sin éxito intentaron ponerse a salvo de sus agresores. A Gómez Loza consiguieron lazarlo y arrastrarlo antes de acribillarlo al pie de un añoso encino.
Los cadáveres fueron trasladados a lomo de bestia a la plaza de Atotonilco. El de Gómez Loza pasó a Guadalajara, donde fue rescatado por su cónyuge y por su madre, siendo sepultado el 23 de marzo en el cementerio municipal de Mezquitán, ante una multitud de simpatizantes.
Así terminó, antes de cumplir 40 años de edad, con gran consternación para los cristeros, la vida de uno de los caudillos católicos más acendrados, junto con su coterráneo, el también beato Anacleto González Flores, fusilado el 1º de abril del año anterior.
Desde hace algunos años, en su honor se organiza, en su aniversario luctuoso, una cabalgata, que concluye con la celebración eucarística en el sitio donde pasó su última noche.

Cincuenta y nueve veces en la cárcel
De muy humilde cuna, nació en Paredones, delegación del municipio de Tepatitlán, Jalisco, en 1888. Huérfano de padre, Petronilo Loza, se hizo cargo de la manutención de su progenitora, Victoriana Gómez, que sobrevivirá a su prole, cuando su único hermano, Elías, ingresó al Seminario Conciliar de Guadalajara.
De corazón noble y talante enérgico, cursó los estudios del bachillerato en el Seminario Conciliar de Guadalajara y en el Instituto del Sagrado Corazón de Jesús en esa ciudad, pasando luego a la Escuela Libre de Derecho, donde obtuvo el título de abogado en 1922, militando también en el Partido Católico Nacional. Por ironía le apodaron el Chinaco desde que militaba en las filas de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, donde se distinguió por su valor y temeridad para enfrentar los ramalazos anticlericales del gobierno de entonces, que le castigó con cárcel en 59 ocasiones.
Fundó y encabezó en la capital de Jalisco el Círculo Obrero ‘Gabriel García Moreno’, que produjo, con la participación del joven Agustín Yáñez, la publicación El Cruzado. También, en 1917, los Círculos Obreros ‘José de Jesús Ortiz’ y ‘Niños Héroes’, para aprendices de artesanos y el ‘Don Bosco’, para tipógrafos; promovió también la Sociedad Mutualista Obrera y la sociedad cooperativa de consumo La Popular, acciones todas que le granjearon del Papa Pío XI la condecoración pontifica Pro Ecclesia et Pontífice. Casó en 1922 con María Guadalupe Sánchez Barragán, que le dio tres hijas.

LIC. MIGUEL GOMEZ LOZA, SU ESPOSA Y 2 DE SUS HIJAS (2)

Gobernador Civil de los
territorios ocupados por los cristeros
Luego de la muerte de Anacleto González Flores, la responsabilidad moral de la resistencia activa de los católicos recayó en quien había sido su más estrecho colaborador, Miguel Gómez Loza, que aceptó tan complejo servicio a sabiendas de lo que implicaba casi con toda seguridad, la muerte. Desde entonces, su vida fue vivir a salto de mata, primero en La Presa de los López, del municipio de Arandas y finalmente en Palmitos o San Rafael, en el municipio alteño de San Julián, Jalisco, de donde pocas veces salía.
Todo ello implicaba en darle cierta forma y orden a la resistencia activa, para que no perdiera sus motivaciones fundamentales, evitando excesos y desmanes que si en otros lados se dieron, en lo que al campo asignado a Gómez Loza respecta no fue así, debió velar por la educación pública, el suministro de pertrechos a los combatientes, ayuda a las familias de estos, coordinar las acciones entre la Unión Popular y el Ejército Libertador, hacer giras de inspección, emitir comunicados, decretos y circulares y lo más penoso, arbitrar controversias, que le originaron fricciones con el Jefe de las Operaciones Militares en Jalisco y Zacatecas de los católicos, general Enrique Gorostieta, con quien ya no pudo conferenciar.
Sus reliquias se veneran en la capilla del Sagrado Corazón del Santuario de Guadalupe, en Guadalajara, donde también están las de Anacleto González Flores. Ostenta, como él, el título de beato desde el 20 de noviembre del 2005.

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