Crisis en Nicaragua

Redacción ArquiMedios

Nicaragua (2)

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, señaló que el Gobierno del presidente de Nicaragua Daniel Ortega atravesó “el límite de lo inhumano y de lo inmoral” en la crisis sociopolítica que sufre este país y que ha cobrado al menos 351 vidas desde el pasado 18 de abril.
“Gobierno de Nicaragua atraviesa el límite de lo inhumano y de lo inmoral. Represión criminal desde la noche del viernes (13 de julio) contra civiles, la mayoría estudiantes, es condenable bajo todo punto de vista”, denunció el religioso a través de Twitter.

“¡La comunidad internacional no puede ser indiferente!”, exclamó.

Báez, quien fue agredido el lunes 9 de julio, en una basílica en la ciudad nicaragüense de Diriamba por un grupo de parapolicías afines al Gobierno, dijo en otro tuit que “lo ocurrido desde anoche con los ataques criminales de la policía y parapoliciales contra estudiantes UNAN y Parroquia Divina Misericordia en Managua, provocando heridos y muertos, es inhumano e injustificable”.
El sábado 14 de julio, decenas de estudiantes lograron salir del templo parroquial de la Divina Misericordia en Managua, donde estaban atrincherados, tras sufrir desde la tarde del viernes 13, un fuerte ataque de fuerzas del gobierno del presidente de Nicaragua Daniel Ortega que dejó dos jóvenes muertos y una veintena de heridos.
“Pedimos a Dios que nos acompañe. Vamos a salvar a los muchachos”, declaró el nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, al partir escoltando los autobuses que trasladan desde la iglesia Divina Misericordia a la Catedral de Managua a los jóvenes liberados con la mediación de la Iglesia católica.
Dos jóvenes murieron de disparos en la cabeza, uno de ellos dentro del templo y el otro desangrado en una barricada. El cuerpo de este último no pudo ser recuperado por sus compañeros durante el ataque, según testigos.
Liberados con la mediación de la Iglesia católica, los jóvenes decían “gracias”, agitaban banderas de Nicaragua y con el puño en alto saludaban a cientos de personas apostadas en la ruta, que los ovacionaban gritando “Vivan los estudiantes”, “Justicia”, “Nicaragua”. Automóviles sonaban sus bocinas.
La comitiva eclesiástica llegó para mediar por la liberación de los estudiantes y evacuar a los heridos de la iglesia Divina Misericordia, ubicada en el suroeste de la capital.
El hostigamiento a la iglesia comenzó el viernes, tras un ataque de policías y paramilitares a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), al lado del templo.
El cardenal Brenes, quien estaba por entrar al templo, señaló “al gobierno” como “los únicos responsables de estas acciones”.

“¡Que paren las armas!”
Durante la madrugada del sábado, las autoridades cortaron la electricidad en la zona, lo que aumentó el temor dentro de la iglesia.
Poco antes de la medianoche, un sacerdote salió del templo con una bandera del Vaticano para evacuar a los heridos graves y al periodista del Washington Post Joshua Partlow, que salieron tras una negociación de la Iglesia.
“Nos quieren matar”, “estamos rodeados”, “ayúdennos”, gritaban jóvenes desesperados, entre el ruido de las balas, en los momentos de mayor tensión hacia la medianoche, según transmisiones en vivo de tres periodistas locales atrapados en la iglesia.
Una caravana de vehículos recorrió en la madrugada calles cercanas a la iglesia y luego un grupo de personas se apostó en vigilia en una rotonda, a 1,5 km, en solidaridad con los estudiantes. “Que paren las armas”, “libérenlos”, “justicia”, gritaban esa mañana.

Iglesia en América Latina unida a Nicaragua
Varios episcopados latinoamericanos han manifestado su solidaridad con la Iglesia en Nicaragua luego de los ataques sufridos por el pueblo, el cardenal y los obispos.
Los obispos de Venezuela, México, Argentina, Costa Rica, Panamá, Guatemala, Cuba y Uruguay han expresado su cercanía y preocupación por la crisis nicaragüense.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se solidarizó y se unió “al llamado a la comunidad internacional para colaborar en la solución de este conflicto, en esta hermana nación, para que se encuentre pronto el camino que lleva a la paz”.
Los obispos argentinos expresaron su “profunda comunión” con los obispos nicaragüenses que “llevaban el consuelo y la fortaleza de la fe a sacerdotes y fieles víctimas de la violencia”, al tiempo que el episcopado de Costa Rica afirmó que “ni el pueblo de Nicaragua ni sus pastores están solos” y oramos “para que cese la represión y la paz reine en todo este hermano país”.
El domingo 1 de julio y luego de haberse reunido recientemente con los obispos nicaragüenses, en el Vaticano, el Papa Francisco elevó sus oraciones por el “amado pueblo de Nicaragua”.
Al concluir el rezo del ángelus dominical, el Santo Padre se unió “a los esfuerzos que están realizando los obispos del país y tantas personas de buena voluntad, en su papel de mediación y de testimonio para el proceso de diálogo nacional en curso hacia el camino de la democracia”.

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