Más sobre el magnicidio, la pena capital y la guerra


Me gustaría decir algo más sobre el tema de ayer. Kim Jong-un puede amenazar con la guerra, pero para un gobernante cristiano son tan importantes las vidas de los propios norcoreanos como las vidas de los ciudadanos del propio país. Aunque hoy día se dé por supuesto que no había otro remedio, nunca fue lícito bombardear las ciudades alemanas o las japonesas. Nosotros los seguidores de Jesús creemos en el poder total de Dios. De manera que, a la hora de tomar decisiones, debemos cuidar muy mucho de no hacer nada contrario a la Santa Ley de Dios, sabiendo que Él tiene todo el poder.
Esto no significa que no nos podamos defender frente a un ejército que nos ataca. Y, en caso de necesidad para la propia supervivencia, destruir todas las infraestructuras materiales del país agresor. Dígase lo mismo respecto al francotirador y el secuestrador.
Pero si reconocemos el derecho a la legítima defensa, también sabemos que la vida de un hijo de Dios es un bien inmenso que debe ser salvaguardado en la medida de lo razonable según la Ley de Dios. Dos elementos: lo razonable y la Ley de Dios.
Si nos fijamos solo en lo razonable, podríamos hacer muchas cosas que por Dios no las hacemos. Y no salimos perdiendo, porque Dios interviene. Los países cristianos con gobernantes cristianos no están en desventaja frente a los países paganos con gobernantes paganos que estén dispuestos a cualquier cosa, porque Dios cuida a sus hijos.
Los cristianos nos limitamos frente a acciones como el magnicidio, la guerra preventiva, la fecundación in vitro, los medios anticonceptivos, etc. Pero tanto la felicidad como la misma existencia como nación y como personas provienen de Dios; por eso no hacemos cualquier cosa.
De ahí el último cambio que el Papa ha hecho en el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la pena de muerte. No era erróneo el magisterio anterior de la Iglesia sobre este tema, ni se equivocaron los moralistas al enjuiciar este asunto desde el punto de vista de si era justo. Lo que ha dicho el Papa no ha sido afirmar que los anteriores se equivocaron, sino afirmar que hoy día tenemos que ir más allá de lo meramente justo.
Afortunadamente, hoy día nos hemos civilizado más en ciertos temas: derechos de los seres humanos en general, derechos de la mujer en particular, derechos de los obreros, etc. Hemos madurado lo suficiente como para entender que no hay ninguna razón para el Estado realizara ese tipo de asesinatos legales.
Toda esta reflexión nos ayuda a entender por qué defiendo que el magnicidio es siempre ilícito. En la defensa del Bien, no podemos comportarnos como mafiosos. El Bien y la Verdad no requieren que sus defensores se envilezcan, que usen las tácticas de los malos. La defensa del Bien jamás requerirá que se usen tácticas terroristas ni matar al inocente por supuestos bienes mayores ni la tortura ni la mentira. El Bien debe ser defendido con nobleza.
Nos tiene que preocupar la vida de Maduro como a su misma madre, o a su mismo padre Dios. Si yo fuera su médico personal (no hay ninguna posibilidad de ello), me preocuparía de su salud lo mismo que de cualquier otro paciente, aun teniendo las ideas que tengo. Si yo fuera sirviente en su palacio presidencial, trataría de hacer bien mi trabajo.
Eso no es contradictorio con todo lo que he dicho en años pasados. Al revés, me mantengo consecuente.
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